viernes, 11 de diciembre de 2015

Bahía de Concepción, Baja California Sur.

Tuve la grandísima bendición de Dios de estar en Bahía de Concepción, en Baja California Sur, parada frente al mar sin alguna persona alrededor. Una bahía para mí solita. ¡Maravilloso! ¡Ni un sonido humano! ¡Nada! Silencio y extensión. Tu mirada que corre sin obstáculos. Un color de mar que era un zafiro. Ni siquiera pensé en tomar una fotografía, ese recuerdo era para llevárselo en el alma. Lloré de pensar lo increíble que se ha de haber sentido el padre Kino cuando anduvo por ese paraíso!
Si pudiera escoger una patria chica adoptiva, elegiría, sin duda, a ese estado mavarilloso.

No hay comentarios: